V Encuentro Continental de Lucha
contra el ALCA |
DECLARACIÓN FINAL DEL V ENCUENTRO
HEMISFÉRICO DE
MOVIMIENTOS SOCIALES, REDES Y ORGANIZACIONES QUE
LUCHAN CONTRA EL ALCA.
15 de abril del 2006.
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A todos los pueblos de Nuestra América
A la opinión pública nacional e internacional
En abril del año pasado, el IV Encuentro
Hemisférico de Lucha contra el ALCA que celebramos
aquí mismo en La Habana, nos convocó a los movimientos
sociales de todo el continente a
unirnos en la realización de la III Cumbre de los Pueblos
para encarar la nueva Cumbre Presidencial de las Américas
a realizarse en Mar del Plata. Allí, las jornadas de
resistencia
popular, unidas a la voluntad política de algunos gobiernos,
consiguieron bloquear la agenda de los EEUU y el intento de
revivir el ALCA.
De esta manera, el proyecto hegemonista norteamericano
sufrió una nueva derrota y ha quedado paralizado. La
campaña continental contra el ALCA brindó un
significativo aporte en
esta batalla. Hemos mostrado así la capacidad de los
movimientos sociales para hacer realidad las acciones que
nos proponemos.
En este V Encuentro, las delegadas y los
delegados representantes de diferentes redes y campañas
continentales, al mismo tiempo que celebramos esta victoria,
reafirmamos nuestro compromiso por continuar luchando contra
el libre comercio en todas sus expresiones. Esta lucha tiene
hoy día un escenario decisivo en el enfrentamiento
a las negociaciones y firmas de TLCs en varios países
del continente. Resaltan las resistencias de los pueblos de
Ecuador, Perú y Costa Rica que han logrado trabar esas
negociaciones.
Igualmente denunciamos y nos oponemos activamente
a la OMC, institución que generan las normativas y
definen las políticas del libre comercio en el mundo,
donde se hace avanzar la
agenda de las trasnacionales en contra los intereses de los
pueblos. Por otro lado, denunciamos y combatimos el resurgimiento
del neocolonialismo europeo en su tentativa de imponer una
agenda neoliberal en nuestra región que favorece exclusivamente
a sus trasnacionales.
El libre comercio y la acción de las
trasnacionales están homologando hacia abajo las condiciones
laborales en todo el mundo, fomentando la competencia entre
trabajadores y
trabajadoras norte-sur y sur-sur para ver quien trabaja más
por menos. Tenemos que fortalecer la solidaridad entre los
trabajadores como única forma de romper este chantaje.
En general estamos ante un ascenso de la
resistencia popular en América Latina contra estas
políticas.
Inclusive en los Estados Unidos se ha despertado
una ola de movilizaciones masivas de los emigrantes que se
enfrentan al intento de criminalizarlos y acentuar la discriminación
de que
son víctimas, y por defender sus derechos civiles y
laborales, en definitiva sus derechos como seres humanos.
La migración a la que se están viendo obligados
grandes grupos de población
en todo el continente es consecuencia del modelo económico
neoliberal y de libre comercio que padecemos todos. La reivindicación
de sus derechos es también nuestra reivindicación,
de todos y todas, por una sociedad más justa económica
y socialmente en todas las Américas.
Este ascenso de las luchas populares está
permitiendo en América Latina la llegada de gobiernos
surgidos de plataformas políticas que tratan de oponerse
a la hegemonía de Estados
Unidos, lo que contribuye al cambio de la correlación
de fuerzas que favorece la oposición al consenso de
Washington.
Esto nos sitúa en un nuevo escenario
donde existen mejores condiciones para, junto a la resistencia
a los planes del imperialismo, avanzar en la construcción
de alternativas cada vez más viables. Para ello, debemos
estar abiertos a un diálogo fructífero, en pie
de igualdad y respeto, entre los movimientos sociales y aquellos
gobiernos que estén verdaderamente comprometidos con
los intereses populares.
Hoy se viene desarrollando ya la Alternativa
Bolivariana para las Américas ( ALBA), promovida por
Venezuela y Cuba, que se viene concretando en importantes
proyectos como la operación
Milagro, los programas de alfabetización en varios
países del continente y acuerdos como el de Petrocaribe.
Asi mismo ha surgido la iniciativa de los Tratados de Comercio
de los Pueblos (TCP) impulsados por el presidente boliviano
Evo Morales (participante de nuestros anteriores encuentros).
Tales alternativas de integración, deben contar cada
vez más con los aportes de los movimientos sociales.
En esta construcción de alternativas
concretas destaca la importancia del tema de la energía
como uno de los ejes de los procesos de integración.
Todos estos temas serán la materia de
nuestro trabajo durante la próxima "Cumbre Social
por la Integración de los Pueblos", que realizaremos
en Santa Cruz, Bolivia, durante el próximo mes de septiembre.
En la búsqueda de alternativas no
puede estar ausente la necesidad ineludible de acabar con
el flagelo de la deuda externa que es usado por las grandes
potencias e instituciones financieras internacionales como
un instrumento de chantaje para "disciplinar" a
nuestros países. Debe prevalecer la idea justa de que
somos acreedores y no deudores.
Estos nuevos escenarios significan una nueva
etapa, en la que los movimientos sociales debemos pensarnos
más a la ofensiva, y que a la vez nos exige reforzar
la articulación y cohesión de nuestras acciones.
Debemos lograr no sólo identificar la agenda que nos
resulta común sino además integrar las diversas
agendas nacionales y sectoriales como espacios reconocidos
también de lucha de todos y todas. La agenda del movimiento
social frente a los nuevos retos y escenarios es muy amplia
y diversa.
Nuestros objetivos contemplan la lucha contra
el neoliberalismo en todas sus expresiones e incluye la superación
de la cultura patriarcal y las diferentes formas de discriminación
por género, identidad y orientación sexual;
contra mujeres, jóvenes, pobres, indígenas,
afrodescendientes e inmigrantes. Dentro de estos objetivos
la dimensión jurídica ocupa un papel importante
en la defensa de los derechos fundamentales de la humanidad.
Asimismo la defensa de la naturaleza y la
biodiversidad, los recursos genéticos y el conocimiento
popular son parte esencial a nuestra resistencia a la destrucción
neoliberal.
Defender la tierra y democratizar su propiedad, impulsar la
reforma agraria, así como garantizar la soberanía
alimentaria, constituyen componentes básicos de nuestra
agenda. En este terreno es necesario continuar impulsando
y defendiendo la economía solidaria y la producción
local sustentable.
La resistencia a la ofensiva de las corporaciones
trasnacionales por privatizar los recursos estratégicos
de las naciones y mercantilizar derechos públicos básicos
como la educación, la salud y la seguridad social,
y sobre todo hoy el vital derecho al agua, seguirá
siendo un motor de nuestras acciones comunes, así como
la defensa de las culturas de nuestras naciones.
Un eje central de nuestra acción es
el combate contra la militarización y la política
de "seguridad" del gobierno de los Estados Unidos
que está asumiendo formas graves de
expresión en nuestra región. Ese gobierno impulsa
una visión que mezcla argumentos de combate a la piratería,
al lavado de dinero, al narcotráfico, al terrorismo
internacional, al
contrabando, etc. que busca en realidad someter las políticas
de seguridad de nuestros países a una orientación
y comando definidos en Washington. Esto es lo que está
en curso, por ejemplo, en la Triple Frontera (Argentina, Brasil,
Paraguay) y en la implementación del TLC plus, conocido
como Alianza para la prosperidad y la seguridad de América
del norte (ASPAN).
Una muestra también lo constituye la toma de las universidades
por las fuerzas represivas.
La mentalidad militarista de la actual administración
norteamericana puede inducir al incremento de sus acciones
intervencionistas en nuestros países, sobre todo en
aquellos donde los sectores populares comienzan a tener sus
mayores éxitos, incluido el acceso al poder estatal
por lo que debemos mantenernos alertas para oponer con toda
energía nuestro potencial movilizador y de combate
frente a tales acciones. Pero en el combate contra la dominación
imperial y el neoliberalismo no se nos escapa que lo fundamental
es ganar la guerra por la conciencia de la gente, librar la
batalla de las ideas. En esa tarea es particularmente importante
vincular el pensamiento de los intelectuales a las propuestas
de los movimientos sociales en la lucha por la emancipación
de la humanidad. Y ganar la guerra por la conciencia de la
gente
pasa necesariamente por construir visiones y alternativas
en los ámbitos de la comunicación, la información,
la educación, el pensamiento y la cultura que logren
contrarrestar los aparatos y mecanismos de comunicación
y cultura que están al servicio del pensamiento hegemónico.
Las luchas estudiantiles por la democratización de
las universidades y contra la mercantilización de la
educación constituyen expresiones de enorme importancia
en estos empeños.
Las redes, campañas y movimientos
sociales de todo el continente americano salimos de este V
Encuentro con la firme decisión de que es indispensable
llevar nuestra unidad de pensamiento y acción a niveles
superiores que estén a la altura de las amenazas y
desafíos que encaramos tanto en la resistencia como
en la construcción y defensa de nuestras alternativas.
La tarea de continuar abriendo nuevos horizontes comienza
desde hoy mismo.
Nos reencontraremos en La Habana, los próximos
3 a 5 de mayo de 2007, en el "VI Encuentro Hemisférico
de movimientos y redes que luchan contra el ALCA y el libre
comercio".
Hasta la Victoria Siempre.
Otra América es posible
La Habana, 15 de abril de 2006
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